Decrecimiento, Permacultura, Movimientos de transición, Agroecologia,Cooperativismo.
miércoles, 18 de junio de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
domingo, 8 de diciembre de 2013
¿La agricultura ecológica puede alimentar a todo el mundo?
Alimentar el mundo es un enorme desafío, la populación
mundial está en aumento continuo, los terrenos arables y el agua dulce disponibles no pueden extenderse al infinito y a esto hay que añadir un sinfín de factores como quien produce,
donde, con que técnicas, quien tiene acceso a la tierra, quien no, como
comercializamos la producción, quien especula con ella, el despilfarro etc.…
Agricultura y cambio climático.
La agricultura convencional
basa su productividad en la aportación masiva de productos químicos, y
en la disponibilidad del petróleo barato. En
muchos países del mundo, los agricultores han practicado, el laboreo, la
fertilización química, la aplicación de pesticidas y la irrigación sin
contemplaciones, estas prácticas en provocado una pérdida de la biodiversidad,
y una contaminación del suelo y del agua que tiene como consecuencia una
reducción del crecimiento de los rendimientos.
“ Aunque habitualmente se asigna a la agricultura un nada
despreciable 14% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, si
tenemos en cuenta la energía utilizada en la agricultura y los cambios de uso
del suelo para aumentar la superficie agraria estas emisiones pueden superar el
30% de las totales.. Y si a ello añadimos las emisiones generadas en la
elaboración, envasado y distribución de alimentos, el porcentaje de las
emisiones del sistema mundial agroalimentario resulta abrumador.”(Isabel
Bermejo.E A)
El argumento de mantener este tipo de agricultura a pesar de
su impacto medio ambiental negativo es
que sin fertilizantes y pesticidas no se podría alimentar a todo el mundo. La agricultura biológica no tendría el rendimiento suficiente necesario para cubrir las necesidades de toda la población.
En su libro” La agricultura biológica para alimentar la
humanidad “ Jacques Caplat demuestra
todo lo contrario.
El rendimiento de la agro ecología no para de aumentar y es
ahora a penas un poco inferior al convencional, la calidad y la cuantidad de
los nutrientes obtenidos son superiores
a los convencionales y sobre todo el impacto ecológico es positivo.
La agricultura ecológica
puede luchar eficazmente contra el cambio climático. Al no usar nitrógeno, se
ahora el co2 necesario a su fabricación
y el debido a su posterior
esparcimiento: el esparcimiento de 100k de nitrógeno químico sobre un hectárea
corresponde a las emisiones de co2 de un
coche de potencia media que recorre 10000km.
La ganadería ecológica
es menos intensiva, la alimentación de la vacas en las praderas y con forraje produce
mucho menos CO2 que una alimentación con maíz y piensos a base de soja OGM importado de Brasil o Argentina empleados en
las granjas convencionales, sabiendo que
al CO2 emitido para la producción hay que sumar
la parte debida al transporte y la de las emisiones de gases responsables de la deforestación.
En fin la agricultura biológica y la agroforesteria con sus técnicas de laboreo ligero y de
cobertura permiten secuestrar co2 en el
suelo.
Deforestacion y cultivo de aceite de palma en Indonesia
Agricultura y justicia social.
Cuando se lanzo la revolución verde en los años 50 tenía dos objetivos principales uno era
aumentar la producción para alimentar al máximo de personas, el otro era
suprimir los 3/4 campesinos para que estos se conviertan en
obreros para las nuevas fabricas que iban a inundar de productos la recién nacida sociedad de consumo .Estas políticas tenían sentido en el
contexto de la época pero se siguen desarrollando cuando no tienen ningún sentido Por ex :Los
comisarios de la Unión europea quieren suprimir 4 de los 5 millones de
campesinos Polacos, sin decir que van a
hacer con ellos, probablemente engrosar las filas del paro. Las multinacionales
del agronegocio prefieren tratar con grandes propietarios para comercializar
sus semillas y toda la química que va
con ellas.
La unión europea ayuda masivamente, a través de la PAC, a los
grandes propietarios agrícolas una parte
ínfima de las ayudas van e la agricultura biológica.
La mayoría de las personas que sufren malnutrición son
campesinos. Países como Congo, Etiopia o India producen lo suficiente para
cubrir sus necesidades, sin embargo la malnutrición llega al 25% o más de la población.
En muchos países los campesinos que llevan sus cosechas al mercado tienen que
vender por debajo de sus costes de producción para poder luchar con los
alimentos subvencionados exportados por
los países del norte. El libre mercado sin protección aduanera pone en competencia la
agricultura altamente mecanizada y subvencionada del norte con la del sur que se sostiene solo con la fuerza de los
brazos, en algún caso la tracción animal, y sin ninguna ayuda económica.
La producción de productos como, café, cacao, plátanos, ect…
para la exportación al detrimento de
cultivos para consumo propio no hace más que empeorar la situación ya que los
precios están fijados por el mercado y no por el productor.
La agricultura ecológica necesita más mano de obra que la
tradicional en estos tiempos de paro masivo lejos de ser un problema podría ser
una solución.
La agricultura y la malnutrición.
Afirmar que la agroecologia no puede alimentar el planeta, es
hacer caso omiso de las verdaderas causas del hambre en el mundo .En realidad
actualmente hay una sur producción
global de alimentos acompañado de un reparto pésimo de estos. Lo podríamos resumir en una frase título del
libro de Marc Dufumier :”Hambruna en el Sur ,comida basura en el norte”. En
este libro su autor afirma que las primeras
hambrunas que aparecieron fueron debidas a importantes sequias en 1973 en el Sahel , Sudan, Brasil, Bangladesh y en los Andes.
En los 90 en Etiopia, Somalia, Liberia,
Sierra Leone, Sri Lanka, fueron las guerras
civiles o internacionales las
responsables. En los años 2007 ,2008 las revueltas del hambre que se produjeron en países sin conflictos
armados como Marruecos, Camerún, Senegal, Egipto, Honduras, Indonesia y
Filipinas fueron la consecuencia de la especulación sobre las materias primas.
La FAO estima a casi 1000
millones el número de personas que sufren de malnutrición.
En su libro” Destrucción masiva Geopolítica del hambre, “Jean
Ziegler expone con claridad cuáles son los
responsables del hambre en el mundo. Las políticas neoliberales, la
especulación sobre los alimentos básicos, la falta de voluntad de los estados,
los conflictos armados, los carburantes verdes, los monocultivos intensivos.
“Los agricultores del mundo
deben pasar sin demora a sistemas
más sostenibles y más productivos si queremos alimentar la población creciente
de los humanos y plantarle cara al calentamiento global “ M. Shivaji
Pandey uno de los expertos de la FAO, considera que la agricultura de
conservación como un pilar de este cambio.
Las solucionesLa agroecológica tiene como meta la puesta en marcha de sistemas durables y rentables. Repudia las operaciones como el labrado pesado mecánico, los fertilizantes y los pesticidas químicos, los organismos modificados genéticamente, reduce al mínimo la contaminación del aire, los suelos, y el agua, y optimiza la salud y la productividad de las comunidades interdependientes de plantas, animales y personas.
Tiene tres principios fundamentales: el trabajo mínimo del suelo, las asociaciones y las rotaciones y la cobertura permanente del suelo. Estas prácticas permiten de optimizar la salud de los suelos y la productividad.
En las zonas tropicales tiene rendimientos superiores a la convencional que no se sabe adaptar a las condiciones climáticas muy aleatorias.
Agrónomos de reputación mundial y la FAO afirman que para alimentar la humanidad en el futuro y para luchar contra el cambio climático la agroecológica es la respuesta, podría ahorrar 1200 km3 de agua de aquí a 2030, los suelos sanos preservan la humedad y requieren menos irrigación.
Para alimentar a todo el mundo cambiar de sistema de producción no sería suficiente si no cambiamos el transporte, el reparto y la distribución que son responsables de un despilfarro inútil, en los países ricos 30% de lo que se produce va directo a la basura. Transportar fresas o Judías verdes de Kenia en avión para el mercado europeo es un ejemplo de lo que no se debe hacer.
Al sur la malnutrición provoca la muerte y es responsable de flujos migratorio cada vez más intensos .Al norte, la contaminación de las aguas y la erosión de los suelos amenazan los ecosistemas, encontramos en casi todos nuestros alimentos residuos de pesticidas, la comida basura es responsable del aumento de la obesidad (1000 millones de personas hoy en día en el mundo).Podría ser el momento de cambiar de rumbo. La agricultura biológica tiene un rendimiento suficiente para dar de comer a todo el mundo, puede luchar eficazmente contra el cambio climático y sus productos sanos son una garantía para nuestra salud.
Para saber más:
Famine au sud, malbouffe au nord Marc Dufumier
L’agriculture biologique pour nourrir l’humanité Jacques Caplat
Destrucción masiva –geopolítica del hambre. Jean Ziegler
domingo, 1 de diciembre de 2013
Florent Marcellesi.Texto escrito para la memoria de la Red de Decrecimiento de Sevilla
Andalucía: del monocultivo industrial a la biodiversidad decrecentista
En decrecimiento el 29 octubre 2013 a las 10:03
Por Florent Marcellesi, coautor de “Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible” (El Viejo Topo, 2013).
Texto escrito para la memoria de la Red de Decrecimiento de Sevilla. En base a una semana de conferencias por Andalucía del 11 al 15 de febrero del 2013.
Viajar por Andalucía, además de placentero, es algo muy útil. Permite entender a la perfección lo que es una sociedad industrial y una de sus principales características:el monocultivo. Este rasgo desarrollista, más allá de su tradicional definición como “cultivo único o predominante de una especie vegetal en determinada región”, se puede aplicar de forma más genérica a la producción predominante de cualquier bien o servicio generado en gran cantidad para el consumo de masas y que estructura el paisaje productivo de una tierra.
Visto así, ¡cuan productivista puede llegar a ser gran parte de Andalucía con sus amplias superficies monótonas dedicadas al crecimiento y la explotación brutal de la naturaleza y del trabajo! Sin duda, “el mar de plástico” de Almería no deja a nadie indiferente con sus invernaderos vistiendo de blanco las faldas montañosas que caen al mar, mientras que el océano de olivos entre Córdoba y Granada deja entrever una tierra cansada y erosionada de tanta uniformidad y químicos. Por su parte, la costa malagueña, con sus interminables olas de hoteles y segundas viviendas, es un monumento al monocultivo del ladrillo así como a la sed de promotores y políticos ávidos de desarrollo y de turistas necesitados de sol barato. Mientras tanto el puerto de Algeciras, verdadero monocultivo del container, se erige como punto neurálgico de la era globalizada pero agonizante del petróleo barato, abundante y de buena calidad. Por doquier, si fuera poco,estos monocultivos esconden no pocas miserias laborales, trabajos indecentes, explotación de inmigrantes, desigualdad de género o un reparto profundamente desigual de la tierra.
Afortunadamente Andalucía también es una tierra de alternativas, donde la esperanza desafía al conformismo. Allá donde le lleven sus pasos, un transeúnte mínimamente despierto y curioso encontrará otro panorama: un ecosistema donde predomina la biodiversidad de personas y colectivos hacia otros mundos posibles. No hay ni una ciudad, ni un pueblo que yo haya pisado donde no asomen por la ventana del cambio una “iniciativa en transición”, un colectivo de finanzas éticas, grupos de consumo autogestionados, proyectos de agroecología, huertos urbanos o monedas locales (¡la mitad de los proyectos de España tienen lugar en Andalucía!). El monocultivo impuesto se agrieta y en las brechas brota el hermoso y potente sabor de las iniciativas comunitarias que, desde abajo y de forma cooperativa y alegre, plantan cara al coloso con pies de barro.
La Red de Decrecimiento de Sevilla es una de estas semillas del cambio que uno tiene la suerte de conocer en su periplo. Animado por un instintivo don de la acogida y por una energía vital impresionante —que les llevan a organizar en poco meses dos encuentros estatales, uno sobre monedas locales en mayo y otro de decrecimiento el 1, 2 y 3 de noviembre—, son un buen reflejo de la máxima “el camino se hace andando”. Y que cunda el ejemplo: la alternativa política, social, cultural y económica no es una promesa para el más allá o para las generaciones futuras. No: se construye hoy y aquí, debajo de nuestras casas y cualquiera está invitado en participar y poner en práctica su gran capacidad de “poder-hacer”. Gracias a esta filosofía, a la red de decrecimiento de Sevilla les debemos el Puma (nota al viajero curioso: el nombre no viene del felino sino del centro vecinal “el Pumarejo” donde nace el proyecto), una de las monedas locales más pujantes del Estado donde casi 600 personas, incluso niños y niñas (este detalle tocó, sin duda, mi fibra de padre…), pueden intercambiar bienes y servicios, siendo según la ocasión productor o consumidor. Les debemos una red de productores y consumidores ecológicos y locales, el impulso de una cooperativa integral, un programa de radio y numerosas charlas públicas para repensar de forma colectiva las bases de nuestra sociedad.
En el marco de una estas charlas, donde fui invitado en febrero del 2013 para compartir y debatir sobre “decrecimiento y trabajo“, tuve la ocasión de comprobar tanto la capacidad de convocatoria como la ebullición reinante en el microcosmo sevillano de la “transición en comunidad”. Producción y reproducción de la vida, emancipación y educación, mestizajes y alianzas en red, punto de encuentro y puente hacia el futuro, valor de la comunidad y delsujeto autónomo, ahí están todos los ingredientes para vivir bien y felices dentro de los límites ecológicos del Planeta.
Sí, un viaje a Andalucía es muy útil para comprobar que no solo es deseable sino también posible una transición ecológica desde el monocultivo industrial hacia la biodiversidad decrecentista.
viernes, 8 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Feria de la pita
La feria de la pita se hace mensual los segundos domingos de cada mes en la Carpa Juan Goytisolo de Almería de 11 de la mañana a 14:30. Empezamos este mismo domingo, día 10 de Noviembre.
Hemos conseguido este estupendo espacio donde poder encontrarnos periódicamente para intercambiar tanto nuestros bienes y servicios como nuestras experiencias y reflexiones. Esperamos que este punto de encuentro recurrente en la capital sirva para dinamizar a la Comunidad de Intercambio de Almería.
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